67 de 365. No voy a hablar de la ceremonia de los Óscares porque a estas alturas ya todos festejamos que nuestro mexicano Guillermo del Toro ganó Óscar a mejor director y mejor película por The Shape of Water, pero sí es tiempo de reflexionar por qué atacar tanto a algunas de las celebridades mexicanas que estuvieron en la 90 entrega de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Es momento de ser menos ‘hater’ y ser más propositivo.

Reconozco que sí me reí mucho con los memes de Eiza González y Salma Hayek porque, hasta eso, son muy creativos. Luego me cayó el 20 que es bien fácil criticar, ser “hater”. Vi los comentarios tan feos, incluso insultos hacia estos mexicanos que estuvieron en los Óscares, y la verdad que no está padre. En los grupos de WhatsApp, en los posts de Facebook, Instagram y Twitter se le echaron encima a Eiza por su “pésimo gusto” de moda, por estar toda cirugeada, por ser “mala actriz”, y no le sigo con los demás mexicanos porque no acabaría.

Me puse a platicar con Eduardo, quien me dijo que le da mucha pena que la gente se exprese tan mal sólo por tener acceso a Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat y demás. ¡Tiene toda la razón! La democratización de las redes sociales ha logrado cosas muy buenas porque ahora muchos tenemos acceso a información que antes no teníamos, pero también se ha convertido en el medio ideal para que muchos echen la amargura fuera y contagien a los demás de lo negativo.

#oscars2018 @ralphlauren + @chopard mexiCAN💛💛

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En lo personal, creo que Eiza tiene el mérito de haberse salido de su zona de confort como actriz de Televisa para picar piedra en Hollywood y ya desde ahí merece respeto porque cuántos hay que se quedan en donde les va bien sin arriesgar a nada nuevo, sin buscar nuevas metas. Todos los mexicanos que estuvieron el domingo en los Óscares empezaron de CERO en la Meca del Cine, tuvieron que aguantar desaires, fracasos y quién sabe cuántas cosas más para ir escalando peldaños con talento, porque en esa industria hay tanta competencia que si no eres buenísimo en lo que haces, alguien más será mejor.

Eiza se veía espectacular, luciendo el cuerpazo que muchas quisiéramos tener, y el color amarillo de su Ralph Lauren (que está súper de moda en este momento) fue el detonante para que muchos que no la habían visto le echaran el ojo encima. Estoy segura que su segundo look, un vestido blanco de Schiaparelli que usó para las fiestas, no hubiera causado el mismo furor ni el artículo que le dedicaron en la revista Maxim.

Lo peor es que cuando ella dijo en Twitter “ojalá que nos apoyáramos un poquito más entre mexicano” muchos se le fueron encima y hasta le criticaron por no usar un diseñador mexicano. O sea, si te defiendes te va mal, si pides apoyo te va mal. Como dicen por ahí: “Haters are gonna hate”.

Debemos pensar qué ganamos cuando insultamos en las redes sociales. ¿me hacen sentir bien hacer sentir mal a alguien más? ¿los insultos me van a hacer crecer como persona? ¿son justificados? ¿son consecuencia de algo que me está pudriendo por dentro? ¿me gano el respeto de alguien por hacerlo? Y si es así, ¿qué clase de personas admiran lo que hago?

Mejor ganarnos el respeto de los demás por nuestro buen trabajo, nuestras acciones positivas, mensajes de crecimiento. Vamos a bajarle dos rayitas a nuestras críticas y enfoquémonos en nuestro crecimiento personal.